Cuando se trata de elegir una actividad física para quemar calorías, muchas personas se preguntan: ¿es mejor correr o nadar durante 30 minutos? Ambas disciplinas son excelentes opciones cardiovasculares, pero presentan diferencias en cuanto al gasto energético y otros beneficios.
Correr:

Según datos de Harvard Health, una persona de aproximadamente 70 kg que corre a una velocidad moderada de 8 km/h quema alrededor de 298 calorías en 30 minutos. Este número aumenta con la intensidad y la velocidad del ejercicio.
Nadar:

La natación es reconocida como un ejercicio completo que trabaja múltiples grupos musculares. Una sesión de 30 minutos de natación moderada puede quemar entre 250 y 350 calorías, dependiendo del estilo y la intensidad. Por ejemplo, el estilo mariposa es más demandante y consume más energía que el estilo espalda.
Consideraciones adicionales:
Impacto en las articulaciones: Correr es una actividad de alto impacto que puede generar estrés en las articulaciones, especialmente en las rodillas y tobillos. En contraste, nadar es de bajo impacto, lo que la convierte en una opción ideal para personas con problemas articulares o en proceso de rehabilitación.
Accesibilidad: Correr requiere de poco equipamiento y puede realizarse en diversos entornos, mientras que nadar necesita acceso a una piscina o cuerpo de agua adecuado.
Variedad y motivación: Ambas actividades permiten incorporar entrenamientos por intervalos de alta intensidad (HIIT), alternando períodos de esfuerzo intenso con descansos, lo que puede aumentar la quema de calorías y mantener la motivación.
Conclusión:
Si el objetivo principal es maximizar la quema de calorías en 30 minutos, correr podría ofrecer una ligera ventaja. Sin embargo, la elección entre correr y nadar debe basarse en las preferencias personales, condiciones físicas y objetivos de cada individuo. Lo más importante es seleccionar una actividad que se disfrute y pueda mantenerse de forma constante a largo plazo.