A lo largo de estos días, la Cancillería panameña ha tratado de negociar con Nicaragua para que el exgobernante pueda cumplir su exilio en ese país, donde se le concedió asilo político en 2024 debido a su condena por lavado de dinero en el caso New Business. Sin embargo, las negociaciones han sido infructuosas, con nuevos bloqueos a su entrada y tensiones diplomáticas entre ambos países.
El Juego de las Fechas y el “Plan B”
El gobierno panameño ya analiza la posibilidad de trasladar a Martinelli a otro país de la región, pero hasta el miércoles 2 de abril, no se había concretado nada. Mientras tanto, los abogados de Martinelli y sus aliados políticos mantienen el ambiente tenso, mientras el expresidente sigue a la espera de una solución.
El Límite del Salvoconducto
La prórroga al salvoconducto que permitió a Martinelli salir del país expira este jueves, y si no se concreta una solución, podría haber consecuencias legales graves. El jurista Julio Linares explica que si Nicaragua finalmente se niega a recibirlo, Panamá podría tomar medidas drásticas, incluidas la revocación del asilo y la posible ejecución de su arresto.
La Sombra de la Alertas y el Enigma del Futuro
Desde que se activó una alerta roja de Interpol en su contra el 30 de marzo, la situación se ha complicado aún más. A pesar de que la alerta fue rechazada por Panamá, Nicaragua exige aclaraciones y sigue posponiendo la entrada de Martinelli.
Lo que parecía ser un exilio sencillo ha terminado convirtiéndose en un juego diplomático lleno de giros inesperados. Mientras los diputados de su partido viajan a Florida, Martinelli y sus abogados siguen esperando una respuesta definitiva sobre su destino.
¿La Última Oportunidad?
Con el reloj en contra, las posibilidades para Martinelli se agotan. Si no se encuentra un país dispuesto a acogerlo, Panamá podría verse obligado a cumplir con la sentencia en su contra. Este drama político sigue atrapando la atención de la opinión pública y el futuro del exmandatario está más incierto que nunca.