Entre las montañas y el caribe panameño de Bocas del Toro, fronteriza con Costa Rica, un grupo de indígenas cosecha un cacao ecológico que ha “maravillado” al chef español Jordi Roca, uno de los mejores pasteleros del mundo, al punto de querer crear un “chocolate espectacular” con él.
Bautizado como ‘Örebä‘, ese chocolate es producido por una asociación de 30 indígenas ngäbe-buglés en la localidad de Río Oeste Arriba de manera ciento por ciento orgánica y artesanal al estar libre de químicos y no usar ningún artefacto electrónico.
“Me parece súper especial el hecho de que es una gran comunidad, cómo están de unidos y cómo se empapa esta buena comunidad en torno al cacao. Entonces, esto ratifica la idea de que el cacao es un árbol mágico”, dice a EFE Roca, dos veces reconocido mejor chef pastelero del mundo por The Best Chef Awards, tras recorrer parte de esos campos de cacao en Panamá.
Örebä, además, significa “cacao” en la lengua nativa de los ngäbe-buglé, una de las siete etnias indígenas del país centroamericano con un fuerte arraigo a la agricultura, específicamente el café. Para ese pueblo originario, el cacao es un alimento medicinal más que un simple dulce.

Las ‘cacaoteras’ detrás de Örebä
Esa asociación de indígenas cosecha tres tipos del grano, criollo, híbrido y trinitario, en unas fincas rodeadas por la espesa selva tropical, lo que propicia un ambiente ideal para ese producto, cada vez más amenazado, con estudios que apuntan a que en 2050 podría desaparecer debido a la crisis climática.
Las manos detrás de ese chocolate que ha fascinado al chef español son femeninas: el 70 % son mujeres ngäbe-buglé que trabajan tanto en el proceso de cosecha como en el tueste y molienda de cacao, como explica la presidenta de la Asociación de Conservación de Desarrollo Agrícola Artesanal y Cultural (Acodaac), Esmeralda Blanford.
La Acodaac en 2018 impulsó el proyecto de “Örebä”, nombre del producto y de los recorridos turísticos por sus fincas, en busca de mejorar la calidad de vida de la comunidad.
Al día de hoy, decenas de turistas llegan de las paradisíacas playas de Bocas del Toro para realizar el ecotour de Örebä, de la mano de un guía indígena que muestra cómo cultivan el cacao, como lo procesaban sus ancestros, y explicar el significado histórico de dicho producto para la comunidad.
Tal como presenció Roca después de prometérselo en Madrid a Constantino Blandford, uno de los agricultores, durante el evento ‘Semillas para un futuro sostenible’, organizado por la Fundación Microfinanzas BBVA (FMBBVA), de la cual forma parte Microserfin en Panamá, y apoya a 3 millones de emprendedores en cinco países de América Latina.

Asimismo, las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes), como las de estos productores de cacao, son pilares esenciales de la economía global. Representan el 90 % de las empresas, generan el 70 % del empleo mundial y aportan el 50 % del PIB, según datos difundidos por Naciones Unidas.
“El caso, para mí, casi que no es solo el cultivo de cacao, sino la elaboración del chocolate como forma de dar a conocer cómo ellos entienden todo el proceso y la cadena. Y es una maravilla. Además de conocer su comunidad, una cultura e idioma nuevo”, señala el chef.
Un futuro chocolate panameño en la Casa Cacao de Jordi Roca
Tras recorrer las fincas de cacao y ser testigo de la elaboración del chocolate a base de miel y coco preparado por los indígenas, el afamado chef español no duda en crear a futuro un “chocolate espectacular” en su chocolatería Casa Cacao, en Cataluña (España), en forma de pasta o líquido.

“Me puedo poner en contacto con ellos para poder exportar o importar parte de este cacao (...) O sea, no solo con el producto, sino con la intención que le ponen. Creo que va a salir un chocolate espectacular”, resalta Roca, que, además, junto con sus hermanos es propietario del restaurante El Celler de Can Roca, con tres estrellas Michelín.
Esa idea entusiasma a los miembros del proyecto Örebä, como reconoce Constantino Blandford: “Estamos dispuestos a entrelazarnos con el señor Jordi para llevar nuestro producto al lugar donde él quisiera y presentar un cacao de alta calidad, de buen aroma y, sobre todo, orgánico”.