Según sus investigaciones, cerca del 85% de las traiciones conyugales tienen su origen en las dinámicas laborales, donde las largas horas compartidas, la confianza y la cercanía pueden transformar una simple amistad en algo más.
El peligro de la rutina laboral
Los entornos laborales fomentan relaciones cercanas que, con el tiempo, pueden volverse demasiado íntimas. Los proyectos en conjunto, los almuerzos compartidos, los viajes de negocios y hasta el estrés diario pueden crear una conexión emocional que, en muchos casos, termina en una aventura amorosa.
Cuando la oficina se convierte en terreno de riesgo
El Dr. Delony explica que la infidelidad en el trabajo no siempre comienza con una intención clara. Muchas veces, se inicia con conversaciones casuales, apoyo mutuo o momentos de vulnerabilidad que terminan cruzando la línea. “La mayoría de las personas no se despiertan un día y deciden engañar a su pareja. Todo empieza con pequeños momentos que se acumulan con el tiempo”, señala el especialista.
Las señales de alerta
Para quienes sospechan que su relación podría estar en peligro, los expertos recomiendan estar atentos a ciertos comportamientos, como el exceso de mensajes fuera del horario laboral, una mayor inversión en la apariencia personal antes de ir a la oficina o la constante mención de un compañero de trabajo en casa.
Un fenómeno que sigue creciendo
Con el auge del teletrabajo, algunos pensaban que esta tendencia disminuiría, pero en realidad se ha transformado. Ahora, las conexiones emocionales se desarrollan a través de chats, videollamadas y redes sociales internas de empresas, facilitando encuentros discretos y nuevas oportunidades para la infidelidad.
El dato del Dr. Delony ha encendido las alarmas sobre la delgada línea entre la vida profesional y la personal. Y mientras muchos miran con desconfianza los after-office y los viajes de trabajo, la realidad es que la oficina sigue siendo el epicentro de muchas historias que nunca llegan a la agenda de reuniones.